Limpie las pequeñas marcas en la pintura con un pedazo grueso de papel seco. Lije hasta llegar a la pintura buena y firme alrededor de la marca.

El acero comienza a oxidarse en cuestión de minutos al estar expuesto a la humedad del aire. Si alguna zona tiene óxido cuando se pinta, éste se extenderá por debajo de la pintura.

Los fabricantes de automóviles pulverizan las carrocerías antes de pintarlas con una especie de ácido fosfórico, que luego se diluye completamente.

La mayoría de los preventivos de óxido en venta tienen una base de ácido. Hay dos tipos: los líquidos de remoción de óxido y las pinturas de imprimación (primer) resistentes al óxido.

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Por lo general el ácido utilizado es fosfórico, aunque también puede ser clorhídrico o tánico.

Pase el líquido, déjelo actuar por un rato, límpielo, enjuáguelo con agua limpia y luego seque bien el área antes de pintarla.

Algunos removedores vienen en forma de gelatina para que no goteen sobre la pintura que está bien, la que se podría dañar por la acción corrosiva del ácido.

Si derrama este líquido sobre la pintura o en cualquier otra parte (incluyendo la piel) lave de inmediato con abundante agua.

Las pinturas de imprimación resistentes al óxido tienen una acción menos drástica. Los fabricantes recomiendan que se remueva el óxido más flojo antes de usarlas. Aplique la imprimación y dele un tiempo para que surta efecto.

Algunos tipos no se secan por completo cuando se aplica en una superficie no oxidada. Limpie el exceso de óxido y en caso de que haya algún metal expuesto, aplique una imprimación normal.

Tratamiento de oxidación avanzada

Use un taladro eléctrico con un disco de lija o de láminas para cortar el óxido superficial. Tenga cuidado de no cortar el metal en buen estado.

Trate el óxido profundo o generalizado con un líquido ácido removedor de óxido. Lea las instrucciones del fabricante antes de usarlo.

Limpie el óxido suelto. Luego pinte con un cepillo de alambre o lija gruesa, o utilice un taladro eléctrico con un disco de lija o de láminas.

Use lentes protectores para cuidar sus ojos de la arena y el polvo. Limpie la grasa y cera con un trapo humedecido en aguarrás.

Aplique el líquido de remoción de óxido con un pincel. No deje que se salpique sobre la buena pintura. Si sucede, limpie inmediatamente.

Si existe la posibilidad de que el líquido de remoción de óxido gotee sobre la pintura buena u otras partes, cúbralas con láminas de plástico.

Use guantes de goma y trabaje en un lugar bien ventilado.

Vierta un poco de líquido en un vaso o recipiente de plástico. Aplíquelo sólo en la zona oxidada con un pincel viejo. Después de unos minutos, páselo sobre el metal con lana de acero (estropajo) o un pequeño cepillo de alambre. Déjelo actuar durante el tiempo recomendado y luego límpielo con agua, alcohol metilado o simplemente con un trapo limpio, según se indique en las instrucciones del fabricante.

Cuando el área esté completamente seca, pase la pintura de imprimación y si es necesario, masilla para nivelar la superficie (manchas chicas de óxido).

Tratamiento de pequeñas manchas de óxido

Limpie las pequeñas marcas en la pintura con un pedazo grueso de papel seco. Lije hasta llegar a la pintura buena y firme alrededor de la marca.

Las manchas superficiales de óxido que son chicas, tales como las provocadas ​​por golpes de piedras, se pueden arreglar con pintura de imprimación resistente al óxido.

Limpie la zona (y unos 2 cm alrededor) con un trapo humedecido en aguarrás.

Raspe toda la pintura suelta y lije la zona oxidada con un pedazo de papel de lija en seco.

Lije hacia abajo hasta llegar a la pintura buena, pero no más allá. Limpie el polvo con un trapo limpio.

Aplique pintura de imprimación resistente al óxido con un pincel chico.

Cepille sobre la imprimación, cubriendo la pintura buena unos 6 mm. Deje que se seque.

Si es del tipo que no se seca en áreas no oxidadas, limpie el excedente con un trapo limpio humedecido con alcohol metilado.

Cuando la imprimación (primer) esté seca, use masilla para nivelar el área con la pintura circundante.

Iguale el área dañada al nivel de la pintura circundante, mediante el suavizado (con un cuchillo flexible) de una capa delgada de masilla en el metal expuesto. Use un tapón gris para pintura suave, roja u oscura. Deje que se seque por completo.

Cuando la masilla se haya endurecido, alísela con una lija mojada.

Suavice el tapón con papel húmedo y seco de grano 400, sumergido en agua para que se mezcle con la pintura circundante. Cuando trabaje en áreas amplias y planas, envuelva el papel alrededor de un taco de lija.

Si el metal al descubierto se expone, necesitará pasarle primer otra vez.

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