← Regresar al blog 7 diciembre 2015

Maravillosa y rápida, así fue la carrera de Gilles Villeneuve en Fórmula 1

El 8 de mayo de 1982 fue un día terrible para el automovilismo. El mundo entero recibía por radio la noticia de la muerte de la leyenda canadiense Gilles Villeneuve. Había sido apodado "el último gran piloto", "el piloto más rápido" y de otras tantas formas, todas ellas gloriosas. Algunos incluso lo llamaron "el hacedor de milagros". Uno de ellos fue Jacques Laffite, quien en una oportunidad dijo que "ningún hombre puede hacer milagros, aunque Gilles hace que esto sea cuestionable".

Pero ¿porqué Gilles era tan famoso? ¿Cómo pudo un conductor permanecer en la memoria del automovilismo después de ganar tan sólo 6 carreras?

Villeneuve no ganó tanta popularidad simplemente a causa de sus victorias, sino porque era un tomador de riesgos. Podía ser prudente y suave como a la vez nervioso y agresivo. Pasaba por las curvas con la delicadeza de un artesano de porcelana y luego aceleraba con la potencia de un volcán en erupción. Los ojos del mundo estaban sobre él, pegados a la televisión. Las cámaras se enfocaban en Villeneuve muchas veces a pesar de que él no tuviese ninguna posibilidad real de ganar.

En cierto sentido él solía robarse el show. Los ganadores ya no eran ganadores y de lo único que la gente hablaba era de cómo Villeneuve había logrado realizar esa famosa vuelta, cómo a menudo arriesgaba su vida para sobrepasar a sus rivales o cómo bailaba con la muerte conduciendo a velocidades increíbles. También comentaban la vez en la que condujo con un guardabarros que le cubría la visión, con sólo tres ruedas o cuando alcanzó pole position en etapa de clasificación bajo una lluvia torrencial.

Apesar de su naturaleza doble para las carreras, Gilles estaba lejos de ser un tipo duro. Las personas que lo conocieron, Niki Lauda entre ellos, dicen que era un tipo amable y que tenía un carácter sensible, lo que lo hacía un piloto increíble. Teniendo en cuenta sus antecedentes, Lauda podría haber estado en contra de Villeneuve. Es un hecho conocido que el propio Enzo Ferrari eligió al canadiense como piloto de reemplazo para ocupar la vacante dejada por el austriaco.

Villeneuve tuvo sólo cinco años para establecer su legado y lo logró, convirtiéndose en una figura fundamental en la F1. Consiguió todo lo que alguna vez se había propuesto hacer, en los famosos circuitos de Fórmula Uno, con autos que se desintegraron en frente de él (vehículos que al día de hoy están prohibidos para la competencia) y corriendo en las peores condiciones climáticas que alguna vez tuvo que enfrentar un evento de F1. Apesar de todo esto, Gilles logró salir adelante.

El final prematuro de su carrera, sorprendentemente, no fue provocado por ninguno de estos factores sino qué por un simple error. Un error que resultaría fatal. La ironía de todo esto es que ocurrió durante una ronda de clasificación. Antes de hablar sobre este episodio, les propongo repasar las carreras que definieron la carrera de Gilles Villeneuve en F1.

Gran Premio de Gran Bretaña de 1977

El Gran Premio de Gran Bretaña de 1977 fue la primera carrera de Villeneuve en Fórmula Uno, aunque esta no es la única razón por la que ésta competencia se destaca en su carrera. Gilles alcanzó un acuerdo de 5 carreras con McLaren y se ubicó como tercer piloto de la escudería. Los otros dos (James Hunt y Jochen Mass) eran favoritos y conducían coches M26. Con un M23 de bajo rendimiento Villeneuve logró clasificarse noveno en la salida, superando al propio Mass.

Su auto no estaba en optimas condiciones y un indicador de temperatura defectuoso le hizo perder dos vueltas enteras. Apesar de ello terminó en el puesto 11. Después de esta carrera, el mundo entero del automovilismo supo que aquel joven algún día sería campeón del mundo.

Villeneuve in a McLaren M23

Gran Premio de Canadá de 1978

Entre su primera carrera y esta, Villeneuve pasó por un período problemático. En primer lugar, fue dejado libre por McLaren. Aun así fue elegido por Enzo Ferrari, a quién éste le recordaba a otro grande: Tazio Nuvolari. Una serie de contratiempos lo disuadió de probarse a sí mismo. Salió de la pista, se retiró, tuvo un accidente en el que murieron dos personas y luego tuvo otra serie de retiros. Nada funcionaba, ni para Ferrari (para el que los neumáticos y los motores defectuosos significaron una gran cantidad de pérdidas), ni para Villeneuve.

Sin embargo, este camino de mala suerte terminó en el Gran Premio de Canadá de 1978. Villeneuve ganó después de que muchos de los otros favoritos tuviesen problemas en la carrera (James Hunt volcó y Jean-Pierre Jarier tuvo una fuga de aceite). Sorprendentemente, ningún otro piloto de F1 de Canadá logró ganar esa carrera en Montreal (el circuito fue nombrado Gilles Villeneuve en su honor).

Villeneuve in a Ferrari

Gran Premio de Francia de 1979

Durante el año siguiente se vivió el ascenso de Villeneuve a la fama. Entre el último gran premio en esta lista y el actual, Gilles logró ganar otras carreras. Aunque no logró ganar ésta, perdura en la historia la lucha por el segundo lugar.

Fue una carrera muy reñida entre Villeneuve y René Arnoux. Los dos estaban a tan sólo un par de vueltas de la línea de meta cuando comenzaron lo que fue considerado un duelo. Tres vueltas antes del final Arnoux pasó a Gilles, en la siguiente vuelta Villeneuve se puso a la cabeza y al llegar a la última vuelta los dos quedaron lado a lado. En determinado momento ambos se tocaron las ruedas de sus autos (algo extremadamente peligroso, especialmente en F1). Arnoux salió delante pero Villeneuve no renunció y trató de sobrepasarlo por fuera (un gran riesgo asumido). Aunque los dos chocaron, Villeneuve mantuvo su auto estable y logró pasar segundo la línea de meta.

Gran Premio de Canadá de 1981

En el Gran Premio de España de 1981 Villeneuve ganó con un auto inferior en comparación al de los otros 5 competidores que terminaron detrás de él. Pero un espectáculo mucho más asombroso fue el del Gran Premio de Montreal en 1981, de nuevo en el circuito que llevaría al año siguiente su nombre.

Villeneuve terminó tercero, aunque hubo un inconveniente ese día... la lluvia cayó a caudales. Además, en cierto momento, el guardabarros delantero de su auto se soltó y se fue sobre su parabrisas, imposibilitándole la visión. Con la fortuna de no contar con emisión televisiva en el puesto oficial, no recibió la bandera negra y un par de vueltas más tarde el guardabarros se rompió. Esta carrera se recordará como su más famosa "danza con la muerte".

Un final triste: El Gran Premio de Bélgica de 1982

La carrera de F1 de Gilles Villeneuve tuvo un final abrupto en 1982. Falleció con tan sólo 32 años.

Las rondas de clasificación estaban en marcha. Villeneuve ya había realizado un tiempo decente, pero corría una vez más con la intensión de mejorar su puntuación. Algunos dicen que esto sucedió debido a la arrogancia de Villeneuve por querer vencer a su compañero Didier Pironi, con quien recientemente había tenido una discusión. Todo lo que necesitaba era 0.1 segundos menos de su tiempo original.

La tragedia se desató cuando Villeneuve pasaba por Butte en el circuito de Zolder y se encontró con Jochen Mass, que conducía a una velocidad completamente inferior. El problema fue que ambos trataron de evitarse y tanto uno como el otro lo hicieron moviéndose hacia la derecha. En una fracción de segundos Villeneuve fue sacudido junto a su auto a una velocidad de entre 190 y 220 km/h. El coche se estrelló de frente, a un lado de la pista, y Gilles aterrizó a unos 50 metros del auto sin el casco.

Villeneuve sufrió una fractura de cuello que resultó fatal. Para cuando el equipo médico llegó hacia él, su cara ya estaba pálida. Después de ser trasladado de urgencia al hospital, se le mantuvo con soporte vital durante la noche para que su esposa pudiera estar a su lado.

Villeneuve, ahora una leyenda de la Fórmula Uno, fue declarado como fallecido a las 09:12 del 8 de mayo de 1982. Apesar de su desaparición física, su carrera como piloto de F1 permanece presente en la memoria de muchos. Su hijo, Jacques Villeneuve, continuó con los pasos de su padre y se convirtió en campeón del mundo de Fórmula 1 en 1997.


Martin Laird es un escritor independiente y un adicto a los autos de medio tiempo que ha colaborado con numerosas publicaciones en línea, incluyendo Stanley-R-Harris. Él es particularmente apasionado de los autos clásicos y su punto débil es el 1966 Shelby Cobra 427.

Descubra otros artículos interesantes

Consejos para conducir en invierno 2015

Invierno puede ser ideal para tomarse vacaciones, divertirse y estar feliz en general. Sin embarg...

10 detalles curiosos escondidos en los autos

Los diseñadores de autos ya no se conforman simplemente con realizar fantásticos trabajos; por es...

Maravillosa y rápida, así fue la carrera de Gilles Villeneuve en Fórmula 1

El 8 de mayo de 1982 fue un día terrible para el automovilismo. El mundo entero recibía por radio...